Llamados a Cumplir



Gustavo Dudamel, Jose-Luis Hernandez, y Jose Antonio Abreu en São Paulo. 

El Maestro Carlos Chavez quien fuera uno de los primeros colaboradores de El Sistema decía: “La revolución en música es, en suma, la lucha del arte útil contra el arte inútil; la lucha del arte para todos." La orquesta Simón Bolívar de Venezuela es símbolo de esa misma revolución. Es también, un símbolo de lo que puede ser posible cuando se trabaja en equipo. Es una gran familia. Una orquesta Latinoamericana para el mundo. Durante dos semanas fuí testigo de la escencia misma que la caracteriza. Los adjetivos nunca seran suficientes—ahí colma la solidaridad, la audacia, y una ética de trabajo que sobrepasa el mas alto profesionalismo. Esa orquesta del presente tiene historia. De casi cuarenta años atrás. 

Es una historia de enaltación humanística. 

Plasmada en una nueva forma de pensar del quehacer artístico y por ende nueva formas y razones de hacer música. Ese paradigma, el hecho de hacer y compartir música dentro de un mismo esquema de elocución es lo que distingue a los jóvenes maestros de El Sistema. El que toca Stravinsky con maestría en el Teatro Colón también comparte su arte dando clases en su ciudad natal de Táchira. Aquella violista de Puerto Cabello que toca Revueltas haciendo relucir la estirpe misma de la Latinoamericanidad—esgrime con su arco un compromiso latente a favor de su raza cósmica.

En nuestros tiempos, ¿para que servirá el arte? Para unir a las personas, para enaltecer el espíritu, para aprender a ser mejores. Esa es la revolución que el Maestro Abreu ha forjado y la que todos nosotros en esa gran orquesta (en la que caben miles) estamos llamados a cumplir.

Abril del 2013, Bogotá.

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